Celebraciones Populares

San Antonio Abad

La simpática bendición de animales domésticos y campestres en honor a san Antonio Abad, cada 17 de enero, gozó de gran promoción en Teocelo durante el largo apostolado del Padre José María López; y se va manteniendo con variaciones según las disposiciones de los señores Párrocos.

Semana Santa

Famosas y altamente concurridas son las solemnidades de Semana Mayor de Teocelo, en que centenas de creyentes de muchas partes del Estado y el país vienen a venerar con sentido fervor a la prodigiosa imagen del Señor del Santo Entierro, alma de estas celebraciones anuales. Domingo de Ramos, colmado con la fragancia del romero; Jueves Santo, con su antiquísima tradición del Altar del Paso, en el que el Señor de Santo Entierro es expuesto en el antiguo cajón donde fue hallado, frente a la “Cárcel” del Divino preso, y las Horas Santas acompañadas de matracas ante el decorado “Monumento” eucarístico en el Sagrario parroquial. Viernes Santo, en que el pueblo entero guarda silencio y canta pesaroso al paso del Nazareno, la Virgen doliente, san Juan y santa Magdalena rumbo al Calvario que se levanta con frondosos árboles de liquidámbar en el presbiterio de la Iglesia… Un lacerado Cristo de brazos movibles es descendido de la Cruz al terminarse el sermón de las Siete Palabras; y en medio de las penumbras, ya de noche, es llevado en la Procesión del Silencio el Señor del Santo Entierro acompañado de la Virgen en su Soledad.

Particularmente emocionante es la celebración de la Pascua de Resurrección a la media noche del Sábado Santo en la Parroquia; y en las primeras horas de la madrugada tiene lugar la jubilosa celebración pascual en el Monasterio benedictino de Texín, en medio del rumor de grillos y el silencio profundo de la naturaleza, que se inunda con el sol radiante del domingo que amanece al terminar tan gozosa ceremonia.

 Fiestas Patrias

Animados bailes y momentos de rumbosa algarabía preceden a las gratas horas de festivales artísticos y vistosa pirotecnia que enmarcan la emotiva ceremonia cívica del “Grito de Independencia Nacional” que tiene en la Plaza del Ayuntamiento su excelente escenario la noche del 15 de septiembre.

Todos Santos y Día de Muertos

El ambiente umbroso avanza al paso del otoño, madurando las guayabas, las naranjas injertas, los nísperos, y los campos teoceleños surten de abundantes frondas de “rama tinaja” para cubrir las ofrendas de muertos o altares de Todos Santos que las familias confeccionan con gran amor al recuerdo de sus parientes ya idos. La ofrenda de muertos de Teocelo se caracteriza por ser una chocita de rama tinaja en cuyo interior se coloca una mesa muy adornada con mantelitos de papel de China multicolorido, grandes frutos de pomelo ahuecados e iluminados por dentro con cabos de vela, y bien provista con los alimentos favoritos de los ancestros, particularmente las frutas de temporada, los dulces típicos de la localidad —cocadas, jamoncillos de pepita y cacahuate, mostachos, mamones, biznagas cristalizadas—licor de nanche, vino de naranja, cafecito de olla, atole champurrado de cacao, tamales de frijol con polvos de aguacate, de ejotes, de habas, de verduras, de salsa roja con pechuga, de carne de cerdo con adobo picoso, de dulce rellenos de manjar de maicena o con pasitas y coco rayado… Mole de fiesta, pan de Muerto amasado con yema, bizcochos nevados… y un sinfín de creaciones gastronómicas más que son el orgullo de las amas de casa. Estos altares son todo un atractivo visual digno de conocerse durante los días de la celebración, que van del 28 de octubre hasta el 2 de noviembre, “día de la Bendición”, en que se acude a “dejar” flores al Camposanto de La Piedad y se escenifica al anochecer un espectacular desfile con cientos de jóvenes disfrazados de personajes de ultratumba, que bajan desde las puertas del Camposanto hasta la Plaza de Artesanías “Tlamachihualli”, en pleno centro de la ciudad, para llevar a cabo un divertido concurso.

 Pan de san Diego

Otro bello sacramental de origen muy antiguo en la Iglesia, y sabiamente conservado por el Padre José María López y mantenido con entusiasmo hasta hoy, es la bendición del “pan de san Diego de Alcalá” que tiene lugar cada 13 de noviembre. En Teocelo, este pan tan singular consiste en piezas “de agua”, o también amasadas con leche, moldeadas en figuras de animalitos: palomas, conejos, elefantes o peces, que se adornan con flores de masa pintada en rosa mexicano, verde y negro, y abarrotan las panaderías desde la tarde anterior.

 Virgen de Guadalupe

Como todos los pueblos de nuestro México, Teocelo participa con señalada devoción y júbilo en las muestras de cariño a la Madre del Tepeyac. Nunca han faltado ermitas en esta población dedicadas al culto humilde y ferviente hacia la celestial Señora, y desde tiempos remotos los teocelanos han hecho el esfuerzo de peregrinar hasta la Villa de Guadalupe, antes a pie o a caballo, y ahora corriendo en relevos para traer en antorchas el fuego que arde ante su Tilma prodigiosa. La entrada misma a este Municipio es la “Ermita de los Choferes”, bien conocida por cuantos llegan, de donde parte en procesión la imagen de Nuestra Señora rumbo a México al lado de sus devotos, y a donde regresa acompañada con banda de guerra y las banderas de todas las Américas luego de su Misa solemne en la Parroquia cada 12 de diciembre.

Navidad

Y se llega el final del año, y con él la salida de los niños a cantar “la rama” desde la tarde del 16 de diciembre, anunciando el inicio de las jubilosas Posadas de barrio, donde chicos y grandes acompañan a los Santos Peregrinos camino de Belén con letanías y cánticos tradicionales, para luego dar paso al reparto del ponche caliente, los buñuelos, el rompope o el vinito de naranja, después al azote de las piñatas y por último al jolgorio en el reparto de los bien provistos “aguinaldos”.